Probióticos para corales mejoran su resistencia durante una ola de calor marina

Los probióticos para corales podrían convertirse en una nueva herramienta para ayudar a los arrecifes a afrontar episodios extremos de calor. Un equipo internacional ha demostrado en el mar Rojo que tanto bacterias beneficiosas vivas como sus versiones inactivadas pueden mejorar la salud de corales sometidos a estrés térmico. El ensayo se realizó directamente en el océano durante una ola de calor marina real, un escenario mucho más complejo que los experimentos de laboratorio en los que esta estrategia ya había mostrado resultados prometedores.

Probióticos para corales mejoran su resistencia durante una ola de calor marina
Probióticos para corales mejoran su resistencia durante una ola de calor marina

El estudio se llevó a cabo durante 15 días con ejemplares de Acropora cf. valida en el centro del mar Rojo. Durante ese periodo, la temperatura media diaria del agua se mantuvo entre 30,9 y 31,9 grados, suficiente para provocar estrés térmico y favorecer el blanqueamiento. Los investigadores aislaron bacterias beneficiosas de corales locales y prepararon dos fórmulas probióticas, además de sus equivalentes postbióticos, elaborados con microorganismos inactivados o con sus componentes bioactivos. Después compararon su estado con el de corales que no recibieron estos tratamientos.

Prueba en el mar

Hasta ahora, la mayoría de los experimentos con terapias microbianas se habían realizado en acuarios o en condiciones controladas. El nuevo trabajo quería comprobar si podían seguir funcionando en condiciones naturales, con cambios reales de temperatura, corrientes y otros factores ambientales.

Los investigadores insisten, sin embargo, en que aún necesitan entender mejor por qué funcionan estas formulaciones y cómo podrían aplicarse de manera segura en ecosistemas distintos.

Para medir la respuesta de los corales, los científicos observaron su coloración (el blanqueamiento es una señal de deterioro) y la eficiencia fotosintética de las algas microscópicas que viven en simbiosis con ellos y les proporcionan buena parte de su energía.

Tras 15 días, una de las fórmulas probióticas y una de las postbióticas produjeron una mejora significativa en la salud de los corales. Mientras los ejemplares de control mostraron un deterioro asociado al estrés térmico, varios de los tratados mantuvieron mejor su actividad fotosintética.

“Cuando una idea innovadora como esta funciona realmente, especialmente en condiciones de campo, la sorpresa es muy positiva”, explicó Erika Santoro, coautora principal del estudio. Para la investigadora, el resultado abre una nueva vía para desarrollar terapias microbianas aplicadas a la conservación de arrecifes.

Bacterias protectoras

Los análisis genéticos y metabólicos revelaron además que los probióticos y postbióticos modificaban de forma diferente la comunidad microbiana y el metabolismo de los corales. En los tratados con uno de los postbióticos aumentaron bacterias del género Cobetia, relacionadas con una mayor tolerancia al estrés térmico.

Los postbióticos resultan especialmente interesantes porque, al estar formados por microorganismos inactivados o por sus componentes, podrían ser más fáciles de conservar, transportar y producir que los probióticos vivos. Esta ventaja podría ser importante si algún día se pretende utilizar estas terapias en programas de restauración de mayor escala.

Los investigadores insisten, sin embargo, en que aún necesitan entender mejor por qué funcionan estas formulaciones y cómo podrían aplicarse de manera segura en ecosistemas distintos. Tampoco plantean esta estrategia como un sustituto de las medidas para frenar el calentamiento global.

“Queremos un futuro en el que sigan existiendo arrecifes de coral”, resumió Santoro. La idea es utilizar los probióticos y postbióticos como herramientas adicionales para aumentar la resiliencia de los corales y apoyar su restauración, mientras se actúa al mismo tiempo sobre las causas del cambio climático.

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