La restauración de turberas en Indonesia reduce hasta un 22% los focos de incendios
La restauración de turberas en Indonesia ha reducido hasta un 22% los focos de incendios en las zonas recuperadas, según una investigación que compara áreas restauradas y degradadas de Sumatra y Kalimantan. Los resultados muestran que devolver el agua a estos ecosistemas puede convertirse en una herramienta eficaz para reducir el riesgo de grandes incendios.
Indonesia lleva años intentando revertir el deterioro de sus turberas tropicales, dañadas por la deforestación, el drenaje agrícola y la construcción de canales. Un nuevo estudio aporta ahora una prueba concreta de que ese esfuerzo funciona. Los investigadores analizaron casi 4.000 kilómetros cuadrados de terrenos restaurados y comprobaron que, durante el episodio de El Niño de 2019, las áreas donde la recuperación había sido efectiva registraron hasta un 22% menos de focos de incendio. En comparación con 2015, el número de fuegos en turberas se redujo además un 38%.
Volver a humedecer
Las turberas funcionan como enormes esponjas naturales. Cuando conservan suficiente agua resultan muy difíciles de quemar, pero cuando se drenan pueden secarse, acumular material inflamable y mantener incendios subterráneos durante largos periodos.
Devolver el agua a terrenos degradados puede reducir de forma real y medible la probabilidad de incendios.
Tras los grandes incendios de 2015, que arrasaron alrededor de 2,6 millones de hectáreas en Indonesia, el Gobierno creó una agencia específica para restaurar estos ecosistemas. Para 2024, el programa había actuado sobre aproximadamente 1,6 millones de hectáreas de turberas.
El estudio analizó dos métodos principales. Uno consiste en bloquear canales de drenaje para evitar que el agua escape; el otro utiliza pozos profundos desde los que se bombea agua durante la estación seca para volver a humedecer el terreno.
Los pozos profundos resultaron, en general, más eficaces para reducir el riesgo de fuego, porque permiten llevar agua directamente a zonas secas y también pueden utilizarse para combatir incendios activos. El bloqueo de canales puede funcionar muy bien, pero exige una ubicación adecuada y un mantenimiento frecuente.
Lección global
La investigación llega en un momento especialmente relevante. Indonesia vuelve a enfrentarse a un episodio fuerte de El Niño y, entre enero y junio de 2026, ya había registrado más de 100.000 hectáreas quemadas.
Los autores advierten de que restaurar no elimina por completo el peligro. Incluso en las zonas recuperadas, la densidad de focos de incendio sigue siendo muy superior a la de las turberas intactas que nunca fueron drenadas ni taladas. Por eso, insisten en que proteger los ecosistemas que todavía permanecen sanos debe seguir siendo la prioridad.
También señalan que la restauración necesita continuidad. Un análisis reciente encontró daños en cerca del 70% de las estructuras utilizadas para bloquear canales entre 2015 y 2024, lo que demuestra que recuperar una turbera no consiste solo en intervenir una vez, sino en conservar después las medidas aplicadas.
Aun con esas limitaciones, el resultado deja una conclusión esperanzadora: devolver el agua a terrenos degradados puede reducir de forma real y medible la probabilidad de incendios. La experiencia de Indonesia aporta así una herramienta que también puede resultar útil para otros países que buscan proteger turberas, bosques y comunidades frente a un riesgo de fuego cada vez mayor.
No hay comentarios